Aunque sea una borrachera hedonista y totalmente egocéntrica, me encanta el olor de mi coño. Qué más da, si hay gente que no para de mirarse el ombligo.
Pues yo, me huelo.
Soy tan dulce que me gusto a mí misma.


Conch In Surf, Ruth Burke

Desde aquí, os animo a que practiquéis este arte y que os embriaguéis de vuestros aromas, y besaros enamorados en vuestras mejillas. Total, hacemos algo parecido día tras día.
Y a los que ya se huelan maravillados de vez en cuando, os dejo una sonrisa cargada de ese perfume dulzón que me caracteriza esta noche, y un guiño descarado, húmedo e hipócrita, tan común hoy en día, porque sólo yo y mi coño importan.