Bueno, he conseguido irme de la fiesta de la graduación sin llorar mucho.
Aunque al principio de la noche estaba monísima y radiante, y ahora lleve los pies negros de bailar y que me pisen, o que mi voz parezca de ultratumba, o que mi maquillaje no logre ocultar la pena de dejar mucho atrás, aunque me duela la despedida de toda esa gente que ha significado tanto para mí, prefiero mil veces el después que el antes.

Porque me encanta decir que cuando lloras, es porque antes has reído. Y con vosotros, he sido muy feliz.

La otra forma de ser Complutense, puede que sea verdad al menos entre nosotros.

Sonrío con pena, pero sonrío. Porque sois muy grandes.

Os quiero.

Gracias por estos cinco añazos juntos.

Os dejo un guiño, por si alguien lo quiere coger, porque sé que esta última copa que me he tomado no será la última...