Somos uno.
No hace falta nada más que nosotros para que seamos felices.
Nos cuidamos y nos queremos y nos animamos, solos, íntimamente. Parece que estuviera en nuestra naturaleza el estar juntos, como si hubiéramos nacido para ello; todo fluye, desde siempre.
Ese Nosotros sigue como un río, seguro, vivo, superando barreras, porque todo lo puede.
Y te dedico estas palabras, muda, medio despierta medio dormida, con tu amor latente en mi memoria, y la mente fluida, tocada por las reflexiones del sueño.
Y entre estos dos mundos de mi libre consciencia estás tú, como mi árbol y mi éter, como ese Todo que en todo se aparece.