
Todos los que quedan.
de Raúl Hernández Garrido.
Con:
Pepa Durá, David Rubio, Ángel Savín
Sinopsis:
Ana creía que Juan Cerrada, su padre, había muerto en la Guerra Civil. Descubre que no fue así, y que llkegó a estar preso en Mauthausen. Oficialmente sobrevivió al campo, volviendo luego a España. Pero nunca regresó a casa y Ana ni siquiera le conoció. Investigando, encuentra a supervivientes que le conocieron y que desmienten la información oficial: Cerrada sí murió en Alemania. En busca de ese hombre que lleva el nombre de su padre, la protagonista recorre un periplo en el que se enfrenta a las desgracias de la guerra, tanto la de España como la II Guerra Mundial, y en el que encuentra al que ella no sabe hasta qué punto es su padre o un impostor.
El domingo fui a ver esta obra gracias a La Coctelera ;) Intensa:
Una bofetada en la piel desnuda, un cachetazo sin más elementos pero con toda la fuerza de las palabras. Y una alambrada que nos va envolviendo, apretándonos, pinchándonos.
Todos los que quedan es una voz en tres, tres protagonistas que no callan ante el horror de una guerra para que no se olvide su dureza, más que nada, porque no hay quién calle y acalle algo así; ni siquiera del interior de cada uno.
La sencillez otorga a la palabra toda su crudeza y sensibilidad, dejando a la imaginación (la más terrorífica herramienta) del espectador la recreación de esta visión tan particular (y tan común, por desgracia), de lo que fue la Guerra Civil y su relación con los campos de concentración nazis para los que se vieron involucrados sin quererlo y sin creerlo.
Ni vencedores, ni vencidos. Y los que quedan, más muertos por dentro que vivos.


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