Una ondulación tras otra. Curvas suaves, inabarcables, de color canela. Naturaleza, madre que abraza con paciencia. Un rumor de olas que hace brotar espuma y vida. Ese aire petrificado, de delicado olor; frágil envoltura que se hace necesitar y cuidar. Una mirada que detiene, mata, enamora, entiende. Movimiento sublime, música, belleza, arte vivo.