Azul alado, mi Ícaro sobrevuela sombras y ruinas. El aire pega fuerte y tiembla. Ojos de dos cristales, profundos como el océano, tristeza desbordada.
Mi Ícaro sueña con quedarse cerca, cerca del sol, y rompe las nubes y el gris se prende de blancas plumas.
Y llora porque llueve amargo y no teme al calor. Y se derrite, y cae en la imparable espiral del tiempo, en los miedos profundos, en un abrazo conmigo.

Y le recojo, como puedo.
Y le curo para el nuevo vuelo.


marina gomez raes
4 may 2009 | 08:55 PM
que bueno me ha encantado
eme ce
5 may 2009 | 01:45 AM
Desde arriba se verán figuras rojas, azules. Amapolas y azulejos.