Hace tiempo que me mentía cuando decía
que había cambiado de peluquería.
Ese cardado nuevo despeinado
no era más que de la adrenalina.
No sé por qué le enseñé Internet,
ahí descubrió eso que llaman amateur.
Desde entonces sale sola cada dos por tres,
vuelve rejuvenecida y no para de decir fetén.
Mi madre es una porn star,
en el cajón de los calcetines
guarda una foto suya en antifaz.
Yo la llamo mamá,
pero sé que muchos hombres
la conocen por Madamme.
Hasta le mandan flores, tarjetas y relojes,
me pongo celosa; ni mi novio ya me quiere.
Viaja en barco, fuma en boquilla y ríe sonoramente,
las vecinas la admiran, dicen que parece adolescente.
Se ha comprado un coche y ya ni para por casa,
ahora ceno con Findus; me siento abandonada.
¡Si mi padre levantara la cabeza! Bueno, mejor no,
al ver que lleva minifalda se le quedaría tiesa.
Mi madre es una porn star,
por las noches usa látigo
y a veces botas de montar.
Yo la llamo mamá,
pero sé que muchos hombres
la conocen por Madamme.